Una Mujer indomable
Una Mujer indomable —Grant, eres un muchacho encantador..., pero todavÃa no eres completamente un hombre hecho y derecho. Siempre seré una hermana para ti —replicó Bárbara con voz grave que estaba en desacuerdo con la humedad que le velaba los ojos.
—¡Oh... oh! —exclamó quejoso Grant—. Perfectamente, Bárbara. No sabes escoger. Pero, de todos modos, siempre te querré lo mismo.
—Bárbara, jamás permitiremos que te separes de nosotros —dijo George galantemente; pero su pálido rostro reflejó una emoción que él intentaba en vano ocultar. Una esperanza fugitiva comenzaba a desvanecerse ante su comprensión—. Si hubiera sabido que no eres mi hermana..., entonces, todas mis aventuras de mujeriego no habrÃan existido jamás. Pero siempre, siempre...
—¡Dejadla en paz, hombres impacientes! —interrumpió Abe con voz vibrante y enérgica—. Bárbara acaba de tener conocimiento de una triste circunstancia de su vida... y la acosáis para que se arroje en brazos de uno de vosotros. Dejadla en paz... Seguramente, algún dÃa, Bárbara decidirá tomar por esposo a uno de nosotros, al que quiera más de todos... Pero concededle tiempo, mucho tiempo. Ha sido una hermana por espacio de demasiados años para que pueda convertirse repentinamente en una novia...