Una Mujer indomable
Una Mujer indomable George formó el proyecto de cortar un camino a través y más allá de Three Springs Wash hasta el desfiladero inferior y de cerrar éste. Era parecido al Desfiladero del Sicómoro —replicó Huett, fiel a su carácter de sufrido y cauto ganadero.
—Podemos correr ese riesgo. Además, podremos llevar allá los caballos silvestres que nos restan. Esos «rabos de escobón» comen mucho, papá.
Lucinda pensó nuevamente que Logan había conseguido imbuir a todos su gran idea, su pasión indeclinable, el hábito del trabajo y del sacrificio con tanta fuerza, que los había dejado incapaces de detenerse, de ver la prosperidad que había llegado. Pero ¿qué eran diez mil cabezas de ganado para Huett? Logan sólo vendía menos de un millar de reses cada año. De este modo, conseguía vivir sin contraer deudas y comprar nuevo ganado.
Lucinda no dejó de ver su felicidad, la felicidad de todos. Todos ellos se afanaban en su trabajo con la asiduidad de las abejas cuando almacenan su miel. Todos ellos se bastaban para sí mismos. Bárbara y Lucinda iban a la ciudad en diversas ocasiones de cada año, y hallaban mayor placer en tales viajes a causa de su poca frecuencia.
Solamente en contadas circunstancias abordaba Lucinda el tema del matrimonio ante Bárbara; y dejó terminantemente de hacerlo cuando la joven le dijo cierto día: