Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra En todos los pagos tenía amigos, que lo querían y respetaban aunque poco tiempo paraba en un punto. Su ascendiente sobre los paisanos era tal que una palabra suya podía arreglar el asunto más embrollado. Su popularidad empero, lejos de servirle, parecía fatigarlo después de un tiempo.
-Yo no me puedo quedar mucho en nenguna estancia -decía- porque enseguida estoy queriendo mandar más que los patrones.
¡Qué caudillo de montonera hubiera sido!
Pero por sobre todo y contra todo, don Segundo quería su libertad. Era un espíritu anárquico y solitario, a quien la sociedad continuada de los hombres concluía por infligir un invariable cansancio. [120]
Como acción amaba sobre todo el andar perpetuo, como conversación el soliloquio.