Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra »Cuando desiés alguna mujer, te arrancás siete pelos de la cabeza, los tirah'al aire y lo llamah'a tu padre diciendo estas palabras: (Aquí se secretiaron tan bajito que ni en el aire quedaron señas de lo dicho.)
»Poco a poco vah'a sentir que no tenés ya traza'e gente, sino de flamenco. Entonces te volah'en frente'e la prenda y le decís estas otras palabras: (Aquí güelta los secreteos.)
»Enseguida vah'a ver que la muchacha se queda, cuanti más, de unas dos cuartas de altor. Entonces la soliviás pa trairla a esta [151] isla, donde pasarán siete días antes que se ruempa el encanto.
»Ni bien concluyó de hablar esto, ya a la bruja querida de Añang, la sofrenó la muerte y el mostruo sin pellejo jue güerfano.
»Cuando Dolores oyó el fin de aquel relato, comenzó a llorar de tal modo, que no parecía sino que se le iban a redetir los ojos.
»Compadecida, la vieja le dijo que ella sabía de brujerías y que lo ayudaría, dándole unas virtudes pa rescatar la prenda, que el hijo'el Diablo le había robao con tan malas leyes.