Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra No queriendo pasar por sonso, dije fuerte al hombre del tostado:
-Este es el de probar los forasteros, ¿no?
El paisano no respondió sino meneando la cabeza y el patrón conservó su sonrisa. Muy bien. ¿QuerÃan a la bruta?..., pues a la bruta andarÃamos. Pero la jugada estaba hecha verdaderamente con picardÃa, pues siendo el potro uno de los que iban a quedar en mis manos, no querÃa estropearlo con una rebenqueda mayor.
Se dejó ensillar sin muchas cosquillas. Mal olor le iba tomando yo al negocio.
Todos estábamos como en misa.
Mientras lo sacaban a la playa y lo agarraban de la oreja, me resbalé las botas, para poder con más firmeza sostener los estribos, y me ajusté bien la vincha, no fuera que el pelo viniera a enceguecerme en lo mejor. [325]