Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra «Sombra», me repetí. Después pensé casi violentamente en mi padre adoptivo. ¿Rezar?
¿Dejar sencillamente fluir mi tristeza? No sé cuantas cosas se amontonaron en mi soledad.
Pero eran cosas que un hombre jamás se confiesa.
Centrando mi voluntad en la ejecución de los pequeños hechos, di vuelta mi caballo y, lentamente, me fui para las casas.
Me fui, como quien se desangra.