Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra -Ahá, el arriador.
-¿Cuál?
-El cabo'e plata.
-Está en el cuarto contra del baúl.
-Vi a alzarlo.
-¿No matiamos?
-Aurita.
Mientras Goyo buscaba su arriador, ensillé chiflando mi petizo que dormitaba, gachas las orejas, resoplando a intervalos con disgusto.
Cuando entré a la cocina, estaban ya acompañando a Goyo, Pedro Barrales y don Segundo.
-Güenos días.
-Güenos días.
Horacio entró descoyuntándose a desperezos.