Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra «Chinita», dije casi fuerte, y mordí la manijera del rebenque mirando hacia adelante, para abstraerme en otra cosa.
El día se iba preparando hacia el Este con vibración potente. Mi petizo escarceaba seguido como llamando la madrugada. Ya un pájaro tendía el vuelo sobre la llanura.
Los recuerdos de mis últimas dos horas en la estancia, parecían empaparse de finura y lejanía.
Al día siguiente de mi primer encuentro con Aurora, había ido a hacer efectiva mi compra, y de vuelta la encontré en el mismo lugar, pero esa vez hosca.
-Güenas tardes.
-Güenas.
-¿Estah'enojada?
-No he de estar. Anoche por culpa tuya, he perdido una sortija entre el maíz y mamá me ha pegao una paliza. [80]