Juan Moreira
Juan Moreira Los paisanos no replicaron una palabra; estaba allà Juan Moreira y todos esperaban que él coparÃa la parada propuesta por el forastero.
—SalÃ, maula —volvió a gritar el paisano, dominado ya por la ira—. Salà y yo te voy a enseñar a reÃrte de la gente.
Gondra salió al encuentro del paisano, pero era un gaucho flojo, de los que llaman pura boca, y se acobardó ante la actitud del adversario.
—¡Oiganle a la maula! Ya sabÃa que habÃan de ser pura boca. Que salga ese tu padrino que ha venido como a ayudarte —añadió el paisano encarándose con Moreira—. Salga uno siquiera, porque si no, entro y agarro a rebencazos a todo el mundo.
Moreira, entonces, sin mirar al provocador del duelo, tomó a Gondra por un brazo y le dijo gravemente:
—Yo no soy sacaclavos de nadie ni he nombrado a nadie para que ande copando por mà las bancas.
Yo no puedo pelear con ese hombre, porque no es enemigo para mÃ. Ya que lo has provocado, es preciso pelear, para que no se diga que te han corrido con la vaina.
Gondra miró a Moreira creyendo que se chanceaba, pero al ver el severo ademán del gaucho, no supo qué contestar.
TenÃa miedo a aquel hombre que lo esperaba cuchillo en mano, pero más miedo tenÃa a Moreira.