Juan Moreira
Juan Moreira —Coraje, maula, coraje y no le haga asco a la muerte.
Gondra, que sintió penetrar la daga de Moreira en su espalda, acometió al forastero de una manera desesperada, en momento en que éste volvÃa la vista hacia Moreira, descuidando la defensa.
La daga de Gondra penetró entre la cuarta y quinta costilla del lado izquierdo del desgraciado gaucho, produciéndole una muerte instantánea.
Gondra se volvió gozoso, como para recoger de Moreira una felicitación, pero éste guardó frÃamente la daga y, dando a Gondra un puntapié que lo hizo ir a azotarse contra el mostrador, se dirigió a su caballo diciendo:
—Me voy porque no quiero vomitar de puro asco.
Y quitando al overo el morral que ató a los tientos, le puso el freno, montó y se alejó al galope largo.
Unas veinte cuadras andarÃa a este paso cuando puso su caballo al tranquito, tomando la dirección de Cañuelas, donde tenÃa que ir a ver a un amigo para obtener por su medio noticias de Vicenta y el pequeño Juan.
Pero en Cañuelas, como en todas partes, la fatalidad esperaba a Moreira, que ya no iba encontrando sitio tranquilo donde reposar la planta.