Juan Moreira
Juan Moreira —Puede contar, amigo, sin economizar trago amargo, porque estoy dispuesto a todo, y aquà hay entrañas para sufrir todas las penas del mundo.
—No se aflija, amigo —repuso el paisano—; ya sé que usted no le hace asco al dolor, y por eso le voy a contar sin rebozo lo que ha sucedido en sus pagos. —Y con una sencillez inocente narró lo que en Matanzas habÃa sucedido, sin percibir que aquel relato entraba en el corazón de Moreira como una puñalada lenta y desgarrante.
Julián habló asÃ:
—Dos noches después de la salida de Moreira, Vicenta, a quien más conocÃan por Andrea, su segundo nombre, fue puesta en libertad con su hijo, después de hacerle creer que Moreira habÃa muerto a manos de la primera partida que salió a prenderlo, en seguida que éste mató a don Francisco.
La prisión sufrida, la muerte de su padre, y las penas que habÃa pasado, la habÃan enflaquecido rápidamente, haciendo grandes estragos en su simpática fisonomÃa.
Fue a su rancho y encontró las paredes peladas.