Juan Moreira
Juan Moreira Esta vez puso su caballo al trotecito y tomó rumbo a 9 de Julio, recostándose al lado de la Tapera de DÃaz, donde estaba acampado el cacique amigo Simón Coliqueo, con su tribu compuesta de unos cuatrocientos individuos entre chusma, lanzas y medias lanzas, que son los indios de quince a veinte años.
Los toldos de Simón Coliqueo, en la Tapera de DÃaz, estaban completamente militarizados y dependÃan directamente del jefe de la frontera oeste.
Como aquellos indios recibÃan ración y sueldos del gobierno, se habÃan ido a establecer allà algunos pulperos desalmados que por ganar algunos pesos viven, como suele decirse, con la vida en un hilo; pulperÃas que, bajo el pomposo tÃtulo de casas de negocio, eran las posadas donde el escaso viajero podÃa echar un trago y descansar una noche.
Los indios solÃan salir a las boleadas, con permiso del jefe de la frontera, de las cuales volvÃan cargados de diversos cueros y plumas de avestruz, que cambiaban en las pulperÃas por un frasco de ginebra o un poco de yerba y azúcar, fabuloso negocio que retenÃa a los pulperos, a quienes los soldados de caballerÃa de guarnición en las fronteras han calificado graciosamente de chupa sangre.