Juan Moreira
Juan Moreira Moreira tomó la dirección de la casa de su compadre, al tranco de su caballo, teniendo siempre la precaución de ocultarse entre las sombras al menor ruido que oÃa.
Asà llegó al rancho adonde lo guiaba la más ardiente sed de venganza, sin haber sido visto de persona alguna.
¡Cuán ajenos estarÃan sus habitantes de pensar que allÃ, a dos pasos del sitio donde dormÃan, estaba acechándolos la muerte inevitable si Moreira llegaba a penetrar sin ser sentido! El compadre no estaba desprevenido.
Alarmado con la visita del amigo Julián, temÃa que Moreira se le apareciese la noche menos pensada, y desde entonces dormÃa acompañado de dos mastines y con su mejor caballo atado a una ventana que distarÃa dos varas de su cama.
Los mastines tenÃan por objeto entretener a Moreira si llegaba a venir, mientras él montaba a caballo y se ponÃa en salvo antes que el paisano pudiera acometerlo.
CreÃa Moreira que caÃa en un momento en que no se le esperaba, y no podÃa suponer las medidas sagaces que habÃa adoptado su desconfiado compadre.