Juan Moreira
Juan Moreira —Dicen que es un hombre muy malo ese tal Moreira y que ha hecho muchas muertes. No creo que sea un buen enemigo.
—SÃ, pero también dicen que ha sido hombre bueno y que lo han perseguido mucho. Dicen, asimismo, que su lujo es pelear las partidas.
Mientras asà hablaban, el barbero concluyó de afeitar a Blanco, quien se puso el sombrero y dio para que se cobrase un billete de cincuenta pesos.
Cuando el barbero vino a traerle el vuelto, Juan Blanco le retiró la mano, diciéndole:
—Guarde eso, amigo, en recuerdo de Juan Moreira.
El barbero quedó inmóvil, como si lo hubiera herido un rayo.
Aquella revelación inesperada le cayó como un balde de agua helada, pensando en que tal vez, si él se hubiera expresado de Moreira en otros términos, probablemente éste lo habrÃa cosido a puñaladas.
El paisano montó a caballo y se alejó al tranquito, dando vuelta a la plaza y tomando el camino de las quintas.
Media hora después todos los habitantes del Salto sabÃan que el tal Juan Blanco no era otro que el famoso Juan Moreira, por lo que ya no les llamaba la atención lo que éste habÃa hecho con el teniente alcalde, y la manera con que habÃa dado muerte a Romero, después de haberle sufrido mil impertinencias.