Juan Moreira
Juan Moreira Y era verdad, la calumnia ruin y cobarde de los enemigos políticos se había cebado en el señor Marañón, hasta el punto de asegurar al gobierno que, si Moreira hacía todos aquellos crímenes y desmanes, era únicamente porque estaba protegido por la autoridad local, que había llegado hasta esconderlo cuando el señor coronel Garmendia estuvo en Navarro con fuerzas de la Guardia Provincial para prenderlo.
El señor Marañón recibió aquella terrible nota que le revelaba el golpe de calumnia de que era objeto.
Ya saben nuestros lectores, como constaba a todos los habitantes de aquel partido, que la partida de plaza de Navarro, como la de muchos otros pueblos, temblaba materialmente de miedo solamente al pensar que alguno podría ordenarle prender a Moreira, orden que hubiera desobedecido.
En vista de esto, el señor Marañón, invocando el testimonio de los vecinos más respetables, contestó al gobierno con una extensa nota en que explicaba las serias dificultades con que tocaba, y asegurándole que aquel Juzgado no tenía una partida capaz de prender a Moreira.