Juan Moreira
Juan Moreira El gobierno no quiso creer lo que a todos constaba de una manera tan positiva, e hizo levantar un sumario a aquella honorable persona, al mismo tiempo que ordenaba a la policía de la capital, de que era entonces jefe el distinguido señor Enrique O’Gorman, para que alistase una compañía de vigilantes tan numerosa como fuera necesaria para prender a Moreira.
El jefe de policía alistó la compañía de vigilantes, que tomó el tren en Lobos para dirigirse a Navarro en busca de Moreira.
Eran veinticinco vigilantes elegidos entre los mejores, que marcharon bajo las órdenes del oficial de policía D. Adolfo Cortinas, antiguo capitán del ejército de línea.
Cortinas llevaba orden terminante de reducir a prisión al bandido Juan Moreira y traerlo a Buenos Aires, muerto o vivo, para cuyo efecto le dieron sus señas, explicándole que no era hombre de usar con él consideraciones, porque era duro en el combate y sumamente sagaz en la retirada y en el modo de combatir.
Cortinas, decidido a salir bien en su difícil comisión, adiestró a los vigilantes y se ocupó, durante el trayecto, de tomar datos del hombre que iba a combatir.
Los datos que obtuvo Cortinas en el camino fueron más o menos lo que conocen nuestros lectores.