Juan Moreira
Juan Moreira —Moreira es un hombre terrible —le decÃan todos—, con el que no hay que descuidarse, pues por más y mejor gente que usted lleve la ha de pelear, y si no puede pelearla, la ha de burlar con algún golpe de audacia o travesura.
Cortinas sonreÃa al oÃr todas estas prevenciones, que atribuÃa a excesiva exageración de los paisanos; tenÃa fe en la gente que llevaba, pues creÃa que un hombre solo, por más valiente que fuera y por mejor armado que anduviera, no serÃa capaz de combatir con ella, ni evadÃrsele por un golpe de audacia, pues él tomarÃa serias precauciones.
Entretanto, no habÃa faltado un compañero que previniera a Moreira lo que sucedÃa, para que salvase el bulto yéndose de Navarro a otra parte más segura.
—Ni por un queso —habÃa contestado Moreira—. Mi deseo se va a cumplir en regla y por nada pierdo yo la bolada de pelear con vigilantes de la misma ciudad.
Quiero que se sepa quién soy yo y que no hay justicia que me prenda. Ya verán cómo a esos vigilantes me los limpio yo como si fueran narices.
Cortinas llegó a Lobos con su gente, donde hizo noche para seguir al otro dÃa hasta Navarro, adonde llegarÃa a la tardecita, hora muy oportuna para hallar al gaucho.