Juan Moreira
Juan Moreira Esa misma noche salieron de Lobos dos gauchos con caballo de tiro, que fueron a llevar a Moreira la novedad, dándole un minucioso detalle de la gente que iba.
—Lo que siento es que no sean cincuenta —replicó el gaucho con arrogante soberbia—; aquà los espero a esos maulas para que lleven mis mentas al gobierno.
Esa noche Moreira paseó por todas las pulperÃas del partido, invitando gente para que fuera a hacer público y presenciar cómo disparaban los vigilantes.
La partida de plaza estaba contentÃsima; sabÃan que era empresa peluda prender a Moreira y querÃan que vieran cómo peleaba el paisano, los que iban a pretender valer más que ellos en el pago, prendiendo nada menos que a Juan Moreira, que, según fama, peleaba ayuntado con el mismÃsimo diablo.
Al llegar Cortinas a Navarro, supo todo esto, y se empeñó más en la prisión de aquel hombre, por la misma razón que creÃan que era una cosa imposible.
En vano los amigos de Moreira trataron de que huyera, haciéndole comprender lo descabellado de su propósito, pero todo fue en vano, porque el paisano no cedÃa.
—He prometido que no habÃa de descansar hasta no haber peleado con una partida de vigilantes —decÃa— y tengo que cumplir mi palabra, aunque me maten.
Cuando Cortinas llegó a Navarro, Moreira se fue a la fonda principal del pueblo a cenar, pues era ya más de la oración y querÃa esperarlo en la fonda.