Juan Moreira
Juan Moreira En seguida de esto y riéndose como un bienaventurado, Moreira salió del baile, montó en su overo bayo y se alejó al tranquito, dejando a aquel pobre diablo avergonzadÃsimo con la tunda recibida y con las bromas sangrientas que le dirigÃan los testigos de aquella cómica aventura.
Moreira se fue a La Estrella, casa de negocio en Lobos que permanecÃa abierta toda la noche y que, atendida por mujerzuelas, ofrecÃa cierto aliciente a la gente calavera.
El paisano concurrÃa mucho a aquella casa, pues decÃa que entre las mujeres y la bebida olvidaba por momentos la inmensa amargura que lo dominaba.
En aquella casa permaneció todo el resto de la noche y gran parte del dÃa siguiente, sin que todavÃa se hubiera librado contra él orden de prisión a la partida de Lobos.
Cuando salió de La Estrella se encontró con el capitán de la partida de Lobos, D. Eulogio Varela, estimable persona y bravo oficial con quien se conocÃa, porque una vez, en tiempos en que Moreira era un hombre bueno y honrado, Varela le facilitó un caballo en Chivilcoy, con el que pudo llegar hasta Matanzas.
—¿Qué anda haciendo en este pago? —le preguntó Varela, acercándosele—. Mire que ahora yo soy capitán de partida y pueden mandarme prenderlo.