Juan Moreira
Juan Moreira —Asigún y conforme —replicó el Cuerudo—; lo que es yo por diez mil pesos soy capaz de ir a cuerear peludos a la misma loma del diablo. ¿Por qué le cayó al de la oferta?
—Le caà —dijo Moreira sombrÃo—, porque esa plata me la vinieron a ofrecer para que yo mate a don Pancho Bosch, y como yo no he nacido para asesino ni para tolerar propuestas, le caà al hombre para que nunca se meta a proponer porquerÃas. De todos modos, dicen que ese hombre es muy guapo, y puede ser que si topo con él pelee por lujo, porque a mà me gusta pelear a los que se tienen por buenos.
El Cuerudo debÃa algunos servicios al comandante Bosch, que entonces vivÃa en Lobos, asà es que en cuanto pudo se vino y le comunicó lo que le habÃa dicho Moreira.
El gobierno de la Provincia, entretanto, habÃa sabido el mal resultado de la expedición de los vigilantes y habÃa ordenado las cosas de modo de poder dar con Moreira y reducirlo a prisión de una manera o de otra.
Fue entonces que encargaron en Lobos al Cuerudo que asà que Moreira viniese a La Estrella, a pasar unos dÃas, avisara al juzgado, que ya le tenÃa preparado el jaque mate que debÃa dar fin con la larga partida que el gaucho venÃa jugando a la justicia.
El Cuerudo regresó a su rancho, donde acompañó a Moreira, hasta que éste le dijo una tarde: