Juan Moreira
Juan Moreira Concluido el almuerzo, Andrade y Moreira pidieron una habitación cada uno para echar una larga siesta y cada uno eligió la suya, teniendo cuidado de que, en caso que vinieran a prenderlos, pudieran tomar la partida entre dos fuegos de sus trabucos, operación que les aseguraba el triunfo.
Julián Andrade era un gaucho bravo, digno compañero de Juan Moreira, y capaz de ayudarlo de una manera eficaz, pues no le faltaban entrañas para hacer una limpiada.
Asà los dos amigos se dirigieron cada uno a su pieza. Andrade se entregó al reposo y Moreira salió para acomodar el caballo a los fondos de la casa, calculando no tener más que saltar la pared para ponerse a su lado en un caso de apuro, y volviendo en seguida, acompañado del Cacique, a la pieza que habÃa elegido.
En seguida se desnudó y se acostó, mientras Laura a su lado le contaba los preparativos que hacÃan para prenderlo y las ganas que le tenÃan.
Poco tiempo después, tanto Andrade como Moreira dormÃan profundamente sin sospechar tal vez que aquél podÃa ser su último sueño.