Juan Moreira
Juan Moreira El otro episodio de esa vida temeraria es el siguiente: La partida de San Justo, al mando entonces del teniente Ponce, hizo un dÃa la tentativa de tomarlo y, preparándose como para habérselas con ese ser que se habÃa convertido en aviso permanente de su incapacidad y cobardÃa, hallólo en una fonda y, lo que jamás se hubiera creÃdo, Moreira huyó. Envalentonados con esta al parecer muestra de temor salieron tras él con la algazara del que pretende animarse a sà mismo. Poco les duró el contento, pues, al llegar Moreira al paraje conocido por el «Estanque» vieron que se bajó y, desensillando con tranquilidad, ató el caballo con el lazo y se sentó en el recado.
El teniente hizo alto a respetable distancia y se pusieron a deliberar si debÃan o no llevarle un formidable ataque; hacÃan esto en medio de las sangrientas pullas del gaucho; se propuso la idea de no molestarlo, lo que obtuvo mayorÃa sin necesidad de cociente.
Volvieron a San Justo acompañados por las carcajadas de Moreira.
Me es grato hacer conocer a usted estos hechos a los que su inimitable pluma sabrá llenar de ese gran interés que despierta siempre lo interesante cuando está bien escrito.
Me repito de usted humilde S.
Julio Llanos.
Chacabuco 464