Juan Moreira
Juan Moreira Hasta la edad de treinta años fue un hombre trabajador y generalmente apreciado en el partido de Matanzas, donde habitó hasta aquella edad, cuidando unas ovejas y unos animales vacunos, que constituÃan su pequeña fortuna.
Domador consumado, se ocupaba en amansar aquellos potros que, por indomables, llevaban a su puesto con aquel objeto.
No concurrÃa a las pulperÃas sino en los dÃas de carreras en que iba a ellas montado sobre un magnÃfico caballo parejero, aperado con ese lujo del gaucho que reconcentra toda su vanidad en las prendas con que adorna su caballo en los dÃas de paseo.
Nunca se le habÃa visto beber con exceso, ni andando en aquellas fatales parrandas de los gauchos donde nacen las peleas que terminan generalmente enterrando un cadáver más en el cementerio y proporcionando una nueva alta a los cuerpos de caballerÃa que guarnecen las fronteras, cuerpos de lÃnea que guardan las leyendas más tristes de pobres gauchos enviados allà con el pretexto de ser vagos y no tener hogar conocido.
Pero dejemos aquellas fúnebres historias, de que algún dÃa nos ocuparemos, y volvamos a Juan Moreira.
