Juan Moreira
Juan Moreira Si alguna vez se le vio desnudar su daga y guardarla en la cintura sucia de sangre, era cuando mezclado a la guardia nacional salÃa en persecución de alguna invasión de indios que hubiera venido a los partidos vecinos.
En esos dÃas en que los buenos guardias nacionales abandonaban el lazo y la marca para seguir al comandante militar del partido, Moreira se presentaba montado en su mejor caballo, llevando de tiro a su soberbio parejero.
En el combate se lucÃa, en la persecución siempre salÃa adelante en alas de su caballo que parecÃa volar, y concluido el combate y derrotada la indiada, regresaba a su puesto sin pedir la menor recompensa, apreciando lo que acababa de hacer como el cumplimiento de una obligación ineludible.
En ese género de correrÃas se habÃa conquistado el nombre de El Guapo, con que lo distinguÃan aun fuera de su pago, llegando sus compañeros hasta no considerar eficaz una persecución a los indios si en ella no habÃa tomado parte el amigo Moreira.
Moreira vivÃa casado con una paisanita, hija de un honrado vecino de su mismo partido, y tenÃa de ella un hijito que constituÃa toda su aspiración y todo su haber en el mundo, fuera de su mujer, a quien querÃa con idolatrÃa.
