Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón —Os equivocáis, señor, nuestro paÃs, es completamente abierto hacia allá —volviendo a indicar al Norte— y de cuando en cuando, nubes de guerreros de una tierra desconocida, lo invaden para morir a nuestras manos. Como la tercera parte de la vida de un hombre habrá que tuvimos una terrible guerra. Muchos millares de los nuestros perecieron en ella, pero destruimos a todos los que venÃan a devorarnos. Después no nos han vuelto a atacar.
—¿Vuestros guerreros, por consiguiente, deben aburrirse del forzado reposo de sus lanzas?
—Señor, apenas destruimos al pueblo que como manada de lobos cayó sobre nosotros, tuvimos otra guerra, pero fue una guerra civil, de perro contra perro.
—¿Cómo as�
—El rey, mi hermano por parte de padre, señor, tenÃa un hermano gemelo llamado Imotu. Es costumbre entre nosotros, cuando tal suceso ocurre, matar al más débil de los dos recién nacidos; pero la madre del rey no lo hizo asÃ, y llevada de la pena que esto le causaba, ocultó al que debÃa morir, al que hoy es Twala, el rey.
—Bueno, ¿y qué?
—Kafa, nuestro padre, señor, murió cuando ya éramos hombres, y mi hermano Imotu, reconocido y proclamado como su sucesor, comenzó a reinar, teniendo algún tiempo después un hijo en su esposa favorita.