Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón —Nuestra raza, señor, abandonando las grandes tierras que hay allá lejos —y apuntaba hacia el Norte— bajó a estas llanuras, arrollándolo todo cual impetuoso torrente, hace diez mil miles de lunas. Esas altas montañas cubiertas de nieve —y señaló a las heladas cumbres— testigo de nuestros horribles sufrimientos, contuvieron su empuje, según cuentan viejas tradiciones que de generación en generación han llegado hasta nuestros oÃdos, y dice Gagaula, la sabia, la hechicera. Detenidos por esa infranqueable barrera, y viendo que este paÃs era muy bello y rico, decidieron establecerse aquÃ, donde creciendo en fuerza y poderÃo, son sus hijos tan numerosos como las arenas del mar, y hoy, a la voz de Twala, el rey, sus regimientos, cubren con sus plumeros la llanura en todo cuanto la vista de un hombre puede abarcar.
—Y si vuestra tierra está encerrada entre montañas que nadie puede atravesar, ¿dónde está el enemigo que vuestros regimientos deben combatir?