Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón «Puede contarse entre los muertos ya»?
Doblan la cabeza, pero no al sueño; yacen por tierra, pero no dormidos.
Pasaron al olvido; han sido arrojados a las tinieblas y no tornarán; otros serán dueños de sus esposas, y sus hijos no recordarán sus nombres.
Y yo. ¡Yo el Rey! vuelvo como un águila a mi nido. Después de haber vagado perdido entre las sombras, acudo a mis pequeñuelos al despuntar el dÃa.
Ven, pueblo, guarécete bajo mis alas, yo te confortaré, y jamás serás desatendido.
Llegó el buen momento, el momento de los despojos.
MÃo es el ganado que pace en los valles; las vÃrgenes de los kraales también son mÃas.
El invierno ha pasado, el verano llega.
Ahora la Maldad esconderá el rostro, y la prosperidad florecerá en esta tierra como florecen los lirios.
¡RegocÃjate, regocÃjate, pueblo mÃo! que el pueblo entero se alegre porque la tiranÃa ha sido abatida y yo soy el Rey.
Aquà terminó, y la multitud que casi ocultaba la creciente obscuridad de la noche, respondió gravemente:
¡Tú eres el Rey!