Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón Good cae enfermo
Inmediatamente después del combate, sir Enrique y Good fueron conducidos a la cabaña de Twala, donde me reuní con ellos. Ambos estaban extenuados por las fatigas de la jornada y la perdida de sangre, y por mi parte poco menos me sentía yo. Soy fuerte por naturaleza y puedo resistir el cansancio mejor que la generalidad de los hombres, tal vez a causa de haberme habituado a semejantes trabajos, y a lo enjuto de mis carnes; pero lo cierto es que los límites de mi resistencia y apenas podía tenerme en pie; además, como siempre me ocurría en iguales circunstancias, la vieja herida de mi pierna se me enconó y comenzó a molestarme. También tenía un insoportable dolor de cabeza, consecuencia del soberano trastazo que por la mañana me puso fuera de acción. Resumiendo: hubiera sido difícil encontrar un trío más desastroso que el que aquella noche hacíamos, y sólo nos consolábamos al pensar cuánto debíamos a la fortuna por hallarnos así en lugar de estar tendidos y yertos sobre el campo de batalla, haciendo compañía a los miles de valientes que, rebosando salud, se habían levantado al aclarar del día.
