Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón Nuestra lámpara se extinguÃa, su llama oscilaba ligera en derredor del enrojecido pabilo.
De repente una viva llamarada iluminó la estancia, en todos sus detalles; los rimeros de marfil, las arcas de oro y a sus pies el cuerpo de la infeliz Foulata, el saco de diamantes, el deslumbrador centelleo de la pedrerÃa y los pálidos rostros de tres hombres, condenados a perecer de hambre. Después volvió a abatirse y expiró.