Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón —Pertenecen a Quatermain y a Good. Fue cosa convenida, se dividieran por partes iguales los valores que pudiéramos adquirir.
Esta observación me sugirió un pensamiento. Después de comunicarlo a Good, quien lo aprobó, llamé a sir Enrique a un lado y se lo manifesté, diciéndole era nuestro unánime deseo, tomase él una tercera parte de los diamantes y que si rehusaba apropiársela, se le entregarÃa a su hermano que habÃa sufrido aún más que nosotros en su tentativa para apoderarse de ellos. A fuerza de instancias consintió en este acuerdo, pero Jorge Curtis la ignoró hasta algún tiempo después.
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Y aquà creo debo terminar mi tarea. Nuestro viaje, cruzando el desierto hacia el kraal de Sitanda, fue en extremo penoso, sobre todo porque tenÃamos que sostener a Jorge Curtis, cuya pierna derecha estaba muy malparada y constantemente iba soltando astillas del hueso roto; pero al fin llegamos a dicha aldea, omitiendo detalles, que sólo vendrÃan a ser una repetición de lo que nos aconteció al cruzar por primera vez aquellos tostados arenales.