Democracia - El dios que fracasó
Democracia - El dios que fracasó La deslegitimación del Estado es un acto moral, no meramente político. Es reconocer que la autoridad verdadera no surge de un cargo público, sino de la integridad, el contrato, el mérito. Es reemplazar la obediencia por responsabilidad, la ley impuesta por normas libres, el Estado por comunidad. La verdadera revolución empieza en la conciencia: allí donde un individuo deja de creer en el mito del poder legítimo.