Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Tardó Tess mucho tiempo en unirse a aquellas peregrinaciones semanales. Pero al cabo, cediendo a las instancias de respetables matronas no mucho mayores que ella, aunque ya casadas —porque ganando allà los gañanes el mismo jornal a los veintiuno que a los cuarenta años, se casaban jóvenes—, consintió al fin en ir. En su primera excursión se divirtió la joven más de lo que esperaba, contagiada de la alegrÃa de los demás, que formaba tan vivo contraste con la monótona tarea que diariamente realizaba en el gallinero. Por lo que la repitió una y otra vez. Como la joven era interesante y agraciada, hallándose además en el momentáneo umbral de la feminidad, su paso por las calles de Chaseborough atraÃa algunas furtivas miradas varoniles, por lo cual, aunque iba sola algunas veces al pueblo, buscaba siempre al anochecer la compañÃa de sus amigas para volver a casa más segura.