Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Los bosques han desaparecido, mas todavía conservan sus habitantes algunas de las antiguas costumbres de sus sombras, aunque muchas de ellas desfiguradas ya o transformadas. La danza de mayo, por ejemplo, afectaba aquella tarde la forma del grupo de jolgorio o de paseo, como le llamaban.
Era un acontecimiento interesante para la gente joven de Marlott, aunque los propios actores de la ceremonia no llegaban a percibir todo su atractivo. Lo menos singular de ella era aquella costumbre de celebrar la llegada de mayo con paseos en procesión y bailes, resaltando más el hecho de componerse la banda de celebrantes de sólo mujeres. En los grupos masculinos, aunque iban también disminuyendo, eran las tales fiestas menos raras; pero la natural timidez del sexo débil, así como la actitud sarcástica de los parientes varones, les habían quitado a los pocos grupos femeninos que quedaban el entusiasmo por seguir la costumbre. El de Marlott puede decirse que sólo vivía por mantener las «Cerealia» locales[15]. Llevaba existiendo centenares de años, si no como grupo benéfico, sí como una especie de hermandad votiva, y así continuaba la tradición.