Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Pero lo más interesante de aquella cuadrilla de agavilladores era el número de mujeres que de ella formaban parte, por el encanto que adquiere la mujer cuando se hace parte de la naturaleza exterior, dejando de ser un simple objeto secundario, recluido y sentado en el hogar. Un campesino resulta una personalidad en el campo, pero una campesina es parte integrante del mismo; se ha desprendido en cierto modo de su marco vulgar, absorbiendo la esencia de cuanto la circunda y asimilándose el ambiente en que se mueve.