Tess de D'Urberville

Tess de D'Urberville

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hay que reconocer que, con gran sorpresa de su parte, halló un verdadero deleite en aquel trato con los mozos y mozas de la vaquería. El tipo de campesino que el joven se forjara allá en su fantasía —personificado en el lamentable maniquí conocido como Hodge[56]— desapareció al cabo de pocos días de residencia. Al intimar con él pudo convencerse de que carecía de dicha zafiedad. Cierto que a lo primero, cuando todavía estaba reciente en la memoria de Clare el recuerdo de la clase social con la que hasta entonces se tratara, de los amigos que acababa de dejar, le pareció un tanto rara la compañía de sus actuales camaradas. Se le antojaba poco digno sentarse a la mesa como uno de tantos. Encontró primitivas y faltas de carácter aquellas ideas, modas y costumbres. Pero según fueron pasando los días fue percatándose el joven de un aspecto nuevo, en que hasta entonces no había reparado. Sin ningún cambio sensible, la variedad había reemplazado a la monotonía. Los dueños de la vaquería, lo mismo que sus mozos, empezaron a revelársele con caracteres diferenciales, como en un proceso químico, según los fue conociendo más íntimamente. De suerte que hubo de venírsele a la memoria aquella sentencia de Pascal: «A mesure qu’on a plus d’esprit, on trouve qu’il y a plus d’hommes originaux. Les gens du commun ne trouvent pas de différence entre les hommes[57]». El tipo aquel del palurdo se borró de la mente de Clare. Y se integró en una muchedumbre de criaturas, de seres de mentalidad diversa y tan diferentes los unos a los otros, que más no podía ser; felices los unos, otros descontentadizos, otros apáticos, no pocos rayanos en lo genial, algunos necios de remate, otros licenciosos y otros austeros; pensativos los unos como Milton, semejantes los otros a Cromwells en potencia[58]; con opiniones particulares cada cual acerca de los otros, como las que él tenía acerca de sus amigos y conocidos; aplaudiéndose o censurándose mutuamente, y experimentando risa o pena al contemplar las flaquezas y vicios de sus semejantes; hombres, en fin, todos ellos que iban por su senda individual hacia el camino de la polvorienta muerte[59].


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker