Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Ella creyó notarle algo de inquietud y cansancio. Pero él no le dijo nada a propósito de la revelación, ni siquiera cuando se quedaron solos. ¿Habría llegado a sus manos la carta? Comprendía Tess que ella no podía decirle nada sobre el particular, a menos que él iniciara el tema. Así transcurrió el día y era evidente que el joven no tenía intención de manifestar sus sentimientos. Con Tess estuvo tan franco y mimoso como siempre. ¿Serían pueriles sus dudas? ¿Era que la perdonaba? ¿Era que la quería por ser ella y se reía de su tribulación como de absurda pesadilla? ¿Habría recibido de veras la carta? Reconoció el cuarto de Ángel y no pudo descubrir ningún indicio. Indudablemente era que la perdonaba. Y aunque no hubiera llegado a recibir la carta, a ella le entró de pronto una gran esperanza de que la perdonaría.
Así pasaron otras noches y otras mañanas, y llegó por fin la víspera de Año Nuevo, el día de la boda.