Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Como Tess se habÃa opuesto a que se le diera publicidad al asunto, no habÃa él entrado en ciertos particulares. Aunque esperaba que pronto se le levantarÃa el veto. Era de opinión —añadÃa— que el matrimonio adoptara el apellido de Tess, d’Urberville, tal y como en realidad era, más ilustre que el de su marido. Terminó preguntando si habÃa habido carta de su hija.
Su mujer le participó entonces que carta no habÃa venido ninguna, pero que, por desgracia, quien habÃa llegado era la propia Tess.
Luego que se hubo enterado del desastre, le ocurrió a John una cosa notable, y fue que la impresión de enojo pudo en él más que el influjo optimista y conciliador de la bebida. Aunque no le irritaba tanto lo ocurrido en sà mismo como las repercusiones que pudiera tener en la opinión de las gentes.