Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Firmado el contrato, sólo le faltaba a Tess buscar alojamiento, y lo encontró en la misma casa en cuya pared se había calentado. Humilde era la vida que le aguardaba, pero cuando menos ya tenía cobijo para el invierno.
Aquella noche misma escribió a sus padres dándoles sus señas por si llegaba carta de su marido, aunque por respeto a éste les ocultó su mísera situación.