Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville —¿Qué representa ese pilar de piedra que hay allá abajo? —le preguntó—. ¿Fue alguna vez una cruz santa?
—¡Ca!, no, señora; no fue nunca una cruz. Es de mal agüero. La plantaron allà en tiempos antiguos los parientes de un malhechor que en aquel lugar atormentaron, clavándole las manos en un madero y ahorcándolo después. Debajo de la columna están enterrados sus huesos. Dicen que el difunto vendió su alma al diablo y que a veces ronda por los alrededores del lugar.