Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville —Ya no puedo ir allá. ¿No ves que me he venido aqu�
—¿De modo que se compromete usted a predicar y…?
—SÃ, y no estaré en el sitio designado… por la única razón de mi ardiente deseo de ver a una mujer a la que desprecié en otra ocasión… Aunque no, te doy mi palabra de que nunca te desprecié. Si te hubiera despreciado entonces no podrÃa amarte ahora. A pesar de todo fuiste siempre para mà una mujer inmaculada. Tú te apresuraste a apartarte de mà en cuanto te percataste de la situación; no te sometiste a mis caprichos, de suerte que por lo menos hay en este mundo una mujer a la cual no desdeño, y esa mujer eres tú… ¡Tú sà que puedes despreciarme a mà ahora! Yo pensaba adorar en las montañas, pero ahora veo que sigo amando en los bosques[132]. ¡Ja, ja!
—¡Alec d’Urberville! ¿Qué significa esto? ¿Qué significa? ¿Qué he hecho yo?