Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville El itinerario seguido por Tess Durbeyfield aquella memorable mañana se extendía por entre las ondulaciones al noreste del valle donde naciera y se criara. El valle de Blackmoor era para ella el mundo entero y sus habitantes los únicos del planeta. Desde las puertas y portillos rústicos de Marlott había contemplado ella el valle en toda su extensión en los días infantiles, henchidos de interrogaciones, y lo que en aquel entonces era para ella un misterio, seguía siéndolo aún en la actualidad. Diariamente había visto desde la ventana de su cuarto aquellas torres, aldeas y borrosas casas blancas, y por encima de todo, la ciudad de Shaston majestuosamente posada en su altura, con sus ventanas brillando como lámparas al sol de la tarde. Apenas si había estado allí alguna vez, pues sólo conocía por visión directa una breve porción del valle y sus cercanías. Menos aún conocía la joven lo de fuera del valle. Los contornos todos de los montes circundantes tenían para ella una existencia tan personal como las caras de sus parientes; mas respecto a lo que caía fuera del alcance de su juicio se atenía a lo que le enseñaran en la escuela de la aldea, donde al dejarla, hacía un año o dos, ocupaba un puesto distinguido.