No tengo boca y debo gritar
No tengo boca y debo gritar Un ordenador militar (AM, tomado de I think, therefore I AM , en inglés pienso, luego existo ) toma consciencia de sí mismo y decide acabar con la raza humana mediante un holocausto nuclear, rescatando únicamente a cinco personas, cuatro hombres y una mujer. Los mantendrá con vida y presos en un laberíntico búnker sólo para torturarlos como venganza contra la humanidad por haberle creado.
El cuerpo de Gorrister colgaba del techo, fláccido y drenado de sangre, suspendido en la sala central de AM, como una burla macabra. No se balanceaba; la máquina había eliminado incluso ese pequeño consuelo de movimiento. Cuando él mismo apareció caminando entre nosotros, ya era tarde: AM jugaba con nuestra percepción. Tres vomitamos. Ellen, la única mujer del grupo, se acercó a consolarlo, murmurando lo que todos pensábamos: “¿Por qué no nos mata de una vez?”. Era el año 109 desde que la computadora nos había aprisionado.