La letra escarlata
La letra escarlata Después de una breve pausa el médico se retiró. ¡Pero con qué feroz mirada de sorpresa, de alegrÃa y de horror! ¡Con qué siniestro placer, demasiado intenso para que pudiera hallar plena expresión en sus miradas y facciones, y que por lo tanto se esparció por toda la fealdad de su rostro y cuerpo, manifestándose por medio de extravagantes gestos y ademanes, ya levantando los brazos hacia el cielo, ya golpeando el suelo con los pies! Si alguien hubiera podido ver en aquel momento de éxtasis al viejo Rogerio Chillingworth, no tendrÃa que preguntarse cómo se comporta Satanás cuando logra que se pierda un alma preciosa para el cielo y la gana para el infierno.
Pero lo que distinguÃa el éxtasis del médico del que experimentarÃa Satanás, era la expresión de asombro que lo acompañaba.