La letra escarlata
La letra escarlata Se habÃa notado igualmente que si bien Ester jamás reclamó la más mÃnima participación en los bienes y beneficios del mundo, excepto respirar el aire común á todos y ganar el sustento para Perlita y para ella misma con la labor de sus manos,—sin embargo, siempre se hallaba dispuesta á servir á sus semejantes, cuando la ocasión se presentaba. No habÃa nadie que con tanta prontitud y buena voluntad compartiera sus escasas provisiones con el pobre, aun cuando éste, en recompensa de los alimentos llevados con toda regularidad á su puerta, ó de los vestidos trabajados por aquellos dedos que habrÃan podido bordar el manto de un monarca, le pagase con un sarcasmo ó una palabra ofensiva. En tiempos de calamidad general, de epidemia, ó de escasez, nadie habÃa tan llena de abnegación como Ester: en los hogares invadidos por la desgracia, allà entraba ella, no como huésped intruso é inoportuno, sino como quien tiene pleno derecho á hacerlo; cual si las sombras que esparce el dolor fueran el medio más adecuado para poder tratar con sus semejantes. Allà brillaba la letra escarlata á manera de luz que derrama consuelo y bienestar: sÃmbolo del pecado en todas partes, en la cabecera del enfermo era emblema de caridad y conmiseración. En casos tales, la naturaleza de Ester se mostraba con todo el calor que le era innato, y con aquella ternura y suavidad que nunca dejaban de producir el efecto deseado en los afligidos que á ella acudÃan. Su seno, con el signo de ignominia que en él lucÃa, puede decirse que era el regazo donde podÃa reposar en calma la cabeza del infortunado. Era una hermana de la caridad, ordenada por sà misma, ó mejor dicho, ordenada por la ruda mano del mundo, cuando ni éste, ni ella, podÃan prever semejante resultado. La letra escarlata fué el sÃmbolo de su vocación. Ester se volvió tan útil, desplegó tal facultad de hacer el bien y de identificarse con los dolores ajenos, que muchas personas se negaron á dar á la A escarlata su significado primitivo de "Adúltera," y decÃan que en realidad significaba—"Abnegación." ¡Tales eran las virtudes manifestadas por Ester Prynne!