La letra escarlata
La letra escarlata Y la mañana siguiente, la primera señal que dió la niña de estar despierta fué levantar la cabecita de la almohada y hacer la otra pregunta que de tan extraño modo había asociado á la letra escarlata:
—Madre, madre, ¿por qué tiene siempre el ministro la mano sobre el corazón?
—Cállate, niña traviesa,—respondió la madre con una aspereza que nunca había empleado hasta aquel momento.—No me mortifiques más, ó te encerraré en un cuarto obscuro.