Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu El movimiento dialéctico en cuanto negativo, tal como es inmediatamente, le aparece a la conciencia primero como algo a lo que ella ha sido entregada, y que no es gracias a ella. En cuanto escepticismo, en cambio, ese movimiento es un momento de la autoconciencia, a la cual no le acontece que, sin que ella sepa cómo, le desaparezcan lo que ella tiene por verdadero y real suyos, sino que ella, en la certeza de su libertad, hace desaparecer esto que se ofrece como real: no sólo lo objetual como tal, sino su propio comportamiento hacia ello, en el que vale como objetual, y es hecho valer; esto es, también hace desaparecer su percibir, así como su fijar firmemente lo que ella, la conciencia, está en peligro de perder, la sofistería y lo que la conciencia tiene por verdadero, determinado y firmemente sentado a partir de sí; a través de esta negación autoconsciente se procura para sí misma la certeza de su libertad, produce la experiencia de ésta y la eleva por esta vía hasta la verdad. Lo que desaparece es lo determinado, o la diferencia que, sea de la manera que sea y venga de donde venga, se plantea como diferencia firme e inalterable. No tiene en ella nada permanente, y puesta ante los ojos del pensar, tiene que desaparecer, porque lo diferente es precisamente esto: no ser en ello mismo, sino tener su esencialidad solamente en otro; pero el pensar es la intelección dentro de esta naturaleza de lo diferente, es la esencia negativa en cuanto simple.