FenomenologÃa del EspÃritu
FenomenologÃa del EspÃritu Sin embargo, la conciencia desdichada, aunque no posea esta presencia, al mismo tiempo, está por encima del pensar puro, en la medida en que éste es el pensar abstracto del estoicismo —un pensar abstracto que aparta la mirada de la singularidad sin más— y el pensar inquieto del escepticismo —que, de hecho, no es más que la singularidad como contradicción sin conciencia y su movimiento sin pausa—; ella está más allá de ambos, congrega y mantiene juntos el pensar puro y la singularidad, pero no se ha elevado todavÃa hasta ese pensar para el cual la singularidad de la conciencia está reconciliada con el pensar puro mismo. Antes bien, se halla en este término medio en el que el pensamiento abstracto toca la singularidad de la conciencia como singularidad. Ella misma es este contacto; es la unidad del puro pensar y de la singularidad; y también es para ella esta singularidad pensante, o el pensar puro, y lo inmutable mismo, esencialmente, en cuanto singularidad. Pero no es para ella que este objeto suyo, lo inmutable, que a sus ojos tiene esencialmente la figura de la singularidad, sea ella misma, ella, que es la singularidad de la conciencia.