Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Pero, sin esta honestidad, las leyes no tienen vigencia como esencia de la conciencia, ni el examinar vale tampoco como actividad dentro de ella; sino que estos momentos, según entran cada uno en escena inmediatamente para sí como una realidad efectiva, expresan, el uno, un establecer inválido de leyes efectivamente reales y del ser de éstas, el otro, una liberación igualmente inválida de las mismas. La ley, en cuanto ley determinada, tiene un contenido contingente;—lo cual tiene aquí el significado de que es ley de una conciencia singular cuyo contenido es arbitrario. Aquel legislar inmediato es, pues, el tiránico acto sacrílego que hace del arbitrio, ley, y de la eticidad, obediencia a ese arbitrio: obediencia a leyes que son sólo leyes, y no mandamientos a la vez. Igual que el segundo momento, el examinar las leyes, en la medida en que está aislado, significa mover lo inamovible y el sacrilegio del saber que, por medio del raciocinio, se declara libre de las leyes absolutas y las toma por un arbitrio extraño a él.