Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu El espíritu es, por consiguiente, la esencia real y absoluta que se sustenta a sí misma. Todas las figuras anteriores de la conciencia son abstracciones suyas; son esto: que él se analice, distinga sus momentos, y se demore en algunos singulares de entre ellos. Este aislar tales momentos presupone al espíritu y subsiste por él, o en otros términos, existe solamente en su seno, pues él es la existencia. Así, aislados, tienen la apariencia de que fueran como tales; pero en qué manera son sólo momentos, o magnitudes evanescentes, lo ha mostrado su continuo avanzar y retroceder en su fondo y esencia; y esta esencia es justamente ese movimiento y disolución de estos momentos. En este punto, donde el espíritu, o la reflexión de estos momentos hacia dentro de sí, han quedado sentados, nuestra reflexión puede recordarlos brevemente por este lado; eran conciencia, autoconciencia y razón. El espíritu, entonces, es conciencia sin más —lo que comprehende dentro de sí la certeza sensorial, el percibir y el entendimiento— en la medida en que, en el análisis de sí mismo, retiene el momento de que él es, a sus ojos, realidad efectiva que es, objetual, y hace abstracción de que esta realidad efectiva sea su propio ser-para-sí. Si, por el contrario, retiene el otro momento del análisis, que su objeto es su ser-para-sí, entonces es autoconciencia. Pero, en cuanto conciencia inmediata del ser en y para sí, en cuanto unidad de conciencia y de la autoconciencia, es la conciencia que tiene Razón, que, como lo designa el verbo tener, tiene al objeto como determinado racionalmente en sí, o del valor de la categoría, pero de tal manera que, para la conciencia de ese objeto, no tiene aún el valor de la categoría. Él es la conciencia de cuyo examen acabamos de llegar hasta aquí. Esta razón que él tiene, contemplada finalmente por él como una razón tal que es razón, o bien, la razón que es efectivamente real dentro de él y que es su mundo: así está él en su verdad; él es el espíritu, es la esencia ética efectivamente real.