Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Ya se ha designado su esencia espiritual como la sustancia ética; pero el espíritu es la efectiva realidad ética. Es el sí-mismo de la conciencia efectivamente real, a la que él se enfrenta, o que, más bien, viene a ponerse enfrente como mundo objetual efectivo que, sin embargo, ha perdido para el sí-mismo todo significado de algo extraño, del mismo modo que el sí-mismo ha perdido todo significado de un ser-para-sí separado de ese mundo, dependiente o independiente de él. Sustancia y esencia universal permanente, igual a sí misma: él, el espíritu, es el fundamento y punto de partida, no quebrantado ni disuelto, de la actividad de todos, así como su fin y meta en cuanto lo en-sí pensado de toda autoconciencia.—Esta sustancia es, asimismo, la obra universal que se engendra por la actividad de todos y cada uno como la unidad e igualdad de ellos, pues ella es el ser-para-sí, el sí-mismo, la actividad. En cuanto la sustancia, el espíritu es la seipseigualdad justa y sin vacilación; pero, en cuanto Ser-para-sí, la sustancia es la esencia disuelta, la esencia bondadosa que se sacrifica, en la que cada uno lleva a cumplimiento su propia obra, desgarra el ser universal y toma para sí una parte de él. Esta disolución y singularización de la esencia es justamente el momento de la acción y del sí-mismo de todos; es el movimiento y el alma de la sustancia, y la esencia universal causada y efectuada. Justamente en el hecho de que es el ser disuelto en el sí-mismo no es la esencia muerta, sino que es efectivamente real, y viviente.